Soy vegano/a y mi pareja no, ¡¿qué hago?!

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Audrey Hepburn y Cary Grant en Charada – Dominio público

El amor es el sentimiento mas fuerte que podemos llegar a sentir en nuestras vidas, tanto hacia una persona, un animal, un libro o una canción… Un sentimiento que para mi debe ser siempre más fuerte que el odio. Ya sabéis eso que dicen de que si haces las cosas con amor, todo sale mejor. Así que vamos a intentar hacer y decir hasta las cosas más complicadas y duras para nosotros con este sentimiento por delante.

Cuando surge algo tan importante que explicar a nuestro/a compañero/a de vida como que todos nuestros ideales han dado un vuelco y hemos abierto los ojos, ¿cómo lo hacemos sin que parezca que hay un muro entre nosotros? Podemos cambiar de estilo de vestir, de comida favorita, de película que nos emociona o preferir desde cierto momento la montaña antes que la playa, o viceversa. Podemos cambiar nuestra opinión en política, en como decorar algo de nuestra casa, o sobre los lugares a los que nos gustaba ir y ahora no. Pero, cuando descubres que lo que realmente te hace feliz es ser vegano/a, las cosas no son tan fáciles como discutir por el color de una pared, explicar porque ya no te gusta aquel libro o porqué jamás volverás a pisar un zoo.Antes que nada, todos tenemos que tener claro que somos personas muy cambiantes hoy en día, donde el vórtice de información que nos llega es tan inmenso que no somos capaces de asimilarlo todo. Noticias por la televisión, por internet, por tus canales de Telegram, por las redes sociales, libros nuevos saliendo constantemente, películas en el cine constantemente, y tantas que te quedan por ver consideradas “de culto”. Sales a la calle y la publicidad te rodea por todas partes, diciéndote qué debes hacer, comer y cómo vestir para ser feliz o estar en la misma corriente que la gente de tu generación; a la moda, se suele decir. Así que, a pesar de tener todo esto en nuestra contra, hay muchas personas que un día abrimos los ojos y el corazón para dejar de vivir en el antropocentrismo y comenzar a darnos cuenta del calibre de nuestras acciones sobre el planeta.

Cuando decides ser vegano/a por ética, y no por moda claro, cambias absolutamente toda tu vida, porque cambia tu percepción de la misma. Ya no vas querer comprar en las tiendas que te dicen esos carteles que están de moda, porque eres una persona con ética y no vas a darle dinero a Amancio Ortega, alguien que esclaviza asalariadamente niños no merece recibir eso que tanto te ha costado ganar trabajando. Ni vas a ir a comer a lugares donde la especialidad es la carne o cualquier otro producto que fomente el maltrato de animales. No vas a consumir maquillaje ni productos de baño que hayan sido testados en animales. Decides que es mas importante que nunca la huella que dejas en el planeta de cara al futuro.

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Anuncio de Coca-Cola – Por Albert Bridge

Con todos estos cambios que experimentamos en nuestra forma de vida al acogernos al veganismo, ¿como se lo explicamos a nuestra pareja? Pues bien, partiendo de que todos somos seres individuales con autodeterminación y que nuestra pareja no nos completa, si no que es un compañero/a de vida con el/la que decidimos pasar nuestro tiempo y compartir los momentos, vamos a hablar de cómo enfrentar este tema tan complejo con el o ella.

Paso 1. Expresar con total libertad cómo nos sentimos,  porqué y cómo hemos dado este cambio.

Nuestro compañero/a es esa persona con la que nos sentimos a gusto para hablar de cualquier cosa que nos pasa, o así debería ser. Así que lo primero es explicar que nos hemos vuelto más sensibles ante el maltrato, que ya no tenemos en el espectro del amor hacia los animales a los perros y los gatos, sino que lo hemos ampliado y ahora vemos el dolor que sienten las vacas, los cerdos, las gallinas, los conejos y todos los animales e insectos del mundo (y sí, los peces y las criaturas marinas también).

Tenemos que sentarnos y hablar libremente sobre lo que nos ha hecho sentir darnos cuenta de la cruel realidad y de que estamos acabando con el planeta comiendo de esta manera o utilizando ciertos productos del mercado. Explicar con detalle porqué lo hemos hecho, poniendo ejemplos cercanos a esa persona, como los animales que tengamos en casa o los que vemos a diario. Siempre cae la frase de ¿te comerías a tu perrito? ¿le harías daño al gato? Pero es así de simple, intentar acudir a que esa persona ate cabos, explicando que todos los animales tenemos un sistema nervioso que nos hace tener sensaciones, entre ellas, el dolor.  Todos somos capaces de sentir felicidad, alegría, dolor y muchos otros sentimientos, porque tenemos un sistema nervioso, no como las plantas.

Paso 2. Enseñarle la información que ha llegado a nosotros/as y cómo la hemos asimilado.

Aquí viene el gran paso, ya que muchas veces nos encontramos con la negación a ver estos hechos. Los documentales son una gran ayuda a la hora de poder explicar porqué seguir con este estilo de vida “convencional” y chapado a la antigua no es el correcto. Para ello siempre recomiendo comenzar con Cowspiracy, un documental que refleja de forma clara la crueldad de la industria y como tratamos a los animales como cosas inanimadas para nuestro uso y disfrute innecesario. Otro documental de los mismos autores es What the Health , donde veremos como la industria farmacéutica nos oculta información muy importante y se ve lo engañados que estamos al seguir dándoles nuestro dinero para que experimenten tanto con los animales como con nosotros.

Si aun con estos documentales no es capaz de ver la realidad de lo que queremos transmitir tenemos que pasar a un plato un poco más fuerte. Podemos ver con esa persona un documental del que prescindimos muchos veganos/as, porque cuando ya has visto los dos anteriores y has entrado en razón, es muy duro ver las imágenes de Earthlings. Desde mi punto de vista es de los más claros que hay y, a la vez, con el que más he llorado. Pero es la realidad, sin telones ni efectos especiales, esto es lo que pasa en el mundo y punto. Basta ya de florituras sobre vacas felices en un prado que anhelan llegar al matadero como si ese fuese su único destino.

También recomiendo el discurso de Gary Yourofsky, un activista muy importante en el movimiento por la liberación de los animales. En él podréis ver como la justicia no está de nuestra parte la mayoría de las veces y porqué es importante que reflexionemos sobre las acciones que tomamos en nuestra vida diaria y cómo estas afectan a lo que sucede en le planeta. Causa y efecto, así de simple.

Hay más documentales está claro, y muchos muy buenos, tanto para obtener información nosotros como para explicar de forma gráfica a nuestra pareja. Debemos comentar y parar el documental, si es necesario, para explicar o hacer comentarios sobre las partes que más nos han llegado o los hechos que más nos han hecho pensar.

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Kale – Por Evan-Amos

 

Paso 3. Pero, ¿se puede vivir sin comer carne, huevos y leche?

Esta es la pregunta definitiva, ya que es normal que alguien que nos quiere se pregunte si al final vamos a estar bien nosotros mismos y nuestra salud va a ser la más adecuada. Así que debemos poner tranquilidad en este asunto y apoyarnos sobre información fehaciente que existe en la red. Comer carne no es saludable y menos de la forma en que se consume hoy en día. El argumento de que es algo que se ha hecho siempre no es valido, ya que siempre se han hecho muchas cosas que no estaban bien y las hemos cambiado por tener una vida mejor. Así que ¿por qué no dejar de hacer esto también?. Para dar tranquilidad tenemos informes tan fiables como los que ha emitido la Organización Mundial de la Salud, acerca de cómo comer carne puede derivar en enfermedades cardiovasculares que terminen por matarnos. Ellos afirman que debemos reducir el consumo a un 30% o incluso menos. Sin embargo, ¿por qué no reducirlo a 0?

Vamos a pensar en qué nos aporta la carne y en qué cantidades: proteínas, hierro, B12 (teniendo en cuenta que la B12 no está presente en la carne, sino que la misma la tiene por estar enriquecida con ella o por el hecho de que es una bacteria que está en los cuerpos en descomposición), grasas, zinc y fósforo. Y esto son las cosas buenas. Pero, comer carne es como tomarte una pastilla con un prospecto de un metro de efectos secundarios, como la diabetes, el colesterol, el desarrollo de cáncer y todo tipo de enfermedades cardiovasculares que prometen acabar con nuestra vida. Lo que nadie nos dice es que los guisantes tienen una cantidad impresionante de proteínas, junto con otras legumbres; que el hierro está en alimentos como las espinacas; que las grasas pueden ser geniales si las obtenemos del coco o los frutos secos; que el zinc está en el ajo, en la semillas de calabaza y en la linaza; y que el fósforo nos lo pueden dar las lentejas, las almendras o las nueces, ente otros alimentos de origen vegetal.  Y estos solo son unos pocos ejemplos de como podemos compensar, sabiendo que la B12 es la única pastilla que te vas a tener que tomar, normalmente, una vez por semana. Recordemos que no está implícita en la carne, es una bacteria igual que muchas otras, pero esencial para el metabolismo de los nutrientes y el buen funcionamiento del cerebro. Luego viene la pregunta del calcio, como siempre, pero es algo que podemos obtener sin problema de alimentos enriquecidos y de alimentos tan asombroso como el kale. ¿Y el famoso omega 3 del pescado? Por ejemplo, lo puedes obtener de alimentos como la chía, incluyéndola en batidos de frutas; ya que obtenerla del pescado no solo contribuye a matar cantidades ingentes de animales, sino que además estás acumulando mercurio y muchas otras sustancias muy dañinas en tú organismo. El mar esta lleno de contaminación, ¿quien quiere comer plástico y químicos?

Paso 4. Ahora que te han escuchado, te toca a ti poner atención.

Presuponiendo que se ha molestado en ver contigo los documentales, que ha comprendido porqué lo haces y se ha tranquilizado con el tema alimenticio tras enseñarle todos los beneficios de dejar de comer crueldad y lo sano/a que vas a estar gracias a que has decidido tener empatía y luchar por los que no tienen voz, te toca escuchar sus impresiones. Tenemos que tener claro que, igual que muchos de nosotros/as, no hemos nacido siendo veganos/as. Hemos aprendido y cambiado.

La persona con la que tenemos una relación se encuentra en la misma situación que nosotros antes de serlo. Somos personas que basan sus actos en la empatía hacia los demás, porque ser vegano/a no es solo tener amor por los animales, sino por todas las personas. No podemos atacar y llamar especistas a quien está a nuestro lado, pero podemos decirle que su forma de vida si lo es y que igual que nosotros lo hacíamos por ignorancia, el/ella también puede cambiar de parecer.

Al principio puede que aparezca la negación, la confusión o el sentirse perdido/a. Pero lo genial es que esa persona te tiene a ti para ayudarle a procesar toda esta información y no sentirse tan perdido/a. Tenemos que tener paciencia, porque cambiar de la noche a la mañana es muy complicado, y más cuando se trata de cambiar todas las creencias que hemos tenido hasta hoy sobre qué era bueno y qué era malo.

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Faisal Akram from Dhaka, Bangladesh

Y tras enseñaros estos cuatro pasos, que son los adecuados desde mi punto de vista, solo me queda dejaros con una última reflexión sobre el amor y los ideales. Y es recordar que todos somos diferentes y no compartimos la misma cultura y creencias. Puede ser mucho más fácil explicarle a tu pareja porque quieres llevar este tipo de vida si el o ella provienen de una cultura que acepta el vegetarianismo como algo normal. O si se ha criado entre animales, pudiendo convivir con ellos.

Vuelvo un poco a lo que hablaba al principio sobre la diferencia de los cambios y su calibre, y es que, quizás ahora, tu pareja es alguien con quien te ves varias veces por semana y compartes palomitas en un cine. Pero si quieres que esa persona forme parte de tu vida a lo largo del tiempo ¿aceptarías tener filetes y leche de vaca en tu nevera? El veganismo es algo mas que rezar a un dios diferente, es tener unos ideales de hierro y estar totalmente en contra de cualquier tipo de maltrato. Por ellos os dejo con la pregunta anterior y la siguiente:

¿Podrías compartir tu vida con una persona que esta en contra de todo lo que piensas?

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