Abrazos gratis

Garry Knight from London, England, Know What You’re After (5547482704), CC BY 2.0

Mi nombre es Helena y soy visitante de TLP desde el año 2012. Ese primer año que fui todo era mas pequeño que ahora pero igual de fantástico. El público era amable y todos parecían llevarse muy bien. Pero no puedo obviar que habían situaciones comprometidas para algunas personas, sobretodo las chicas más jóvenes con cosplays algo cortos de tela. Teniendo en cuenta el tipo de evento que es, lo normal para nosotras es poder disfrazarnos de nuestros personajes igual que los demás, pero sufrimos en mucha mayor medida el acoso de muchos solo porque se sienten… ¿provocados?.
En el año 2014 sufrí por primera vez una situación de acoso que me hizo replantearme incluso volver al evento. En ese momento yo estaba como vendedora en un stand de artesanía y mi trabajo era ser simpática e informar a los clientes de todos los precios y preguntas sobre el tema.
El problema comenzó cuando un chico en particular me reconoce de otros eventos y decide estar horas y horas en el stand, hablando conmigo sobre los personajes y el trabajo. Una se lo toma de un principio como un halago, pero cuando se repite cada día comienza a ser extraño. Ante todo no me gusta prejuzgar, así que la cosa se quedó en nada y el acoso real comenzó por teléfono a pos del evento, llegando a decirme barbaridades como que el sería mi amigo hasta que yo estuviera soltera pero que luego esperaría algo más de mi. Ante esta actitud, y teniendo en cuenta que tenía mi número porque quería hacer un pedido y no para saber de mi vida lo advertí con que lo denunciaría por acoso, ya que cuando no le respondía en un día me llamaba e imponía que debía hablarle, amenazando con difamar de mi tienda.
Este chico volvió a acosarme el año 2015, acercándose a mi sin que lo pudiera evitar por estar en mi puesto. Me pidió perdón y juró jamás volverlo a hacer, que yo valía mucho y quería ser mi amigo. Nada más lejos de la misma situación del año anterior, volvió a suceder. Lo tenía por la tienda preguntando siempre si necesitaba algo, agua, o lo que fuera. Esto era acoso, y yo temía decirle cuatro cosas y que me acabaran echando a mi del evento o que dijera cosas horribles de mi trabajo. Una era mucho más joven y no tenía unos ideales tan fuertes como hoy día.
Una de las noches del evento, me disponía a bajar a lo baños de la zona de casetas donde me estaba quedando y me encontré de casualidad a este chico, quien también tenía acceso porque era participante. Algo que parecía una tontería se convirtió en un escándalo. Me acompaño hasta el baño, a donde le dije que me dirigía y cuando fui a entrar me dio una palmada sonora en el trasero sin venir a santo de nada. Le crucé la cara de inmediato y su única actitud fue decir “menudo genio”. ¿Veis por donde voy? Era un machista y un acosador, y tuve que pedir ayuda a seguridad para que no se acercara más a mi durante los días restantes y protegerme tras mi pareja, quien ante todo esto tuvo que mantener una compostura de hierro, ya que por suerte es de todo menos machista y sabe que ponerse al nivel de esas personas no lleva a nada y que por lo tanto debe actuar la seguridad del recinto.
Ese mismo año, un chico que yo consideraba un amigo de ferias, como se suele conocer a esos artistas con los que siempre coincides en los eventos unas 4 veces al año, resultó otro acosador. Estaba muy triste porque le habían dejado, según el, en un mal lugar para mostrar sus dibujos y yo sin ninguna intención extraña le di un abrazo y le dije que sus dibujos eran geniales y que no se desanimara. Esto lo llevó a que a pesar de conocer también a mi pareja pensara que yo quería algo más y en la noche de domingo, mientras recogíamos aprovechó el momento en que me fui a despedir de el para darme un beso en plena boca, forzandome. Le cruce la cara y se sintió mal, pero,
¿como habría de sentirme yo? ¿Alagada acaso? No, me sentía cosificada en ese evento, no había manera de que fuese amable sin que pareciera que estaba diciendo: sobadme y utilizadme.
A pesar de esto, decidí no hacer nada de cara a denunciar al evento ni a las autoridades y bloquee a esas personas y me aleje de ellas todo lo posible, teniendo en cuenta que seguían yendo a algunos eventos en los que yo tenía mi puesto.
En el año 2016 no pude asistir a TLP, pero si fui con mi tienda al Festival del manga, en Las Palmas de Gran Canaria. Aquí siempre ha estado como una costumbre ya arraigada el llevar carteles de abrazos gratis. Sin embargo, y tras ciertos sucesos, se han “prohibido” y se retiran en su mayoría cuando seguridad logra pillarlos. Estos carteles los llevaban niñas muy jóvenes, de 12 años, de 14, e incluso algunas prácticamente desnudas por ir de sus cosplays favoritos. Muchas de ellas cuando el fenómeno Hatsune Miku y esas faldas terriblemente cortas con tops. No digo que no vistan así, lo maravilloso es que seamos libres de hacer lo que nos de la gana, pero es un hecho lo mucho que se exponen. Pienso quizás demasiado como una madre protectora, pero lo veo desde el punto de la victima que lo ve y que lo sufre.
La prohibición comenzó cuando varios chicos comenzaron a no llevar carteles, si no a pintar la frase “abrazos gratis” en sus pechos desnudos e ir por el Festival frotándose con todas las chicas, a más jóvenes y guapas mejor. Porque solo tienes que sentarte unos minutos a ver a quienes se ofrecen o a quienes siguen. Las chicas lo hacen con una intención diría yo, mucho más inocente e inconsciente, un abrazo es un abrazo, es cariño y ternura que reconforta, pero el punto de vista cambia, y por tanto, su efecto, donde acaba un gesto lindo y comienza el acoso.
Este año 2017 ha sido especialmente duro para mi como mujer. Esta vez me he encontrado con machismo, acoso y mala educación cada día.
Mi deber durante este evento era animar a todo el mundo a editar en Wikipedia, ya que estaba en la zona Summer-con con el stand de Wikimedia España. En uno de estos días se acerco a nosotros un chico llamado Carlos, que se mostró muy interesado en editar artículos sobre fauna del mundo, y yo muy animada lo invite a tener mi número para futuros contactos y resolverle dudas, ya que ofrecíamos un grupo de Telegram a todos los asistentes que quisieran aprender a posteriori. Este chico no paraba de cogerme la mano, e incluso comenzó a darme un masaje en los hombros con total confianza, y una le explica amablemente que no quiere que la toquen, intentando no parecer borde. Porque si te quejas mucho acabas como yo, viviendo con ese estigma. Este chico era un abrazos gratis que pretendía algo más, que yo no le pensaba dar. Durante el evento, una amiga de todos estos años vino a mi llorando porque un chico la estaba acosando, porque iba con bañador por allí, pensaba ella, y no sabía porque el solo la seguía y la tocaba. Me contó exactamente lo mismo que me había hecho aquel chico; cogía su mano, intentaba sobarle la espalda, le pidió el número aun sin más sentido que a mi. Y entonces lo vio a lo lejos entre la gente de los talleres, y señaló al mismo que me había hecho sentir mal a mi. Avisé de inmediato a un voluntario y resolvieron supongo, me dijo ella, que el no la acosaría, ya que no se le acercó en ningún otro momento.
Ahora querría comentar, por si no era suficiente, que durante el evento, en dos ocasiones vino al stand con una amiga. La primera fue entrando con una chica que llevaba una cadena al cuello, y me dijo “¿Te gusta? Te presento a mi gatita”. Yo de inmediato me exalté y le pregunté a le chica si le parecía bien ir así, ya que el llevaba el otro extremo de la cadena en la mano y la iba, literalmente, paseando. Y me habló de que era consentido. Intentó darme una lección sobre feminismo muy equivoca la pobre chica, mientras que yo le advertí de que este no era el lugar, y que encima no era ni tan siquiera un cosplay. Era una chica con un cartel de abrazos gratis y una cadena al cuello más gruesa que la de muchas bicicletas. Les advertí de que hay menores de edad en el evento, que no entienden que eso es consentido, y que es realmente una imagen terrible para la mujer, con todo lo que está
sucediendo. E incluso para las familias, de cara a explicarle a su hijo porque alguien puede pasear a otro con una cadena, ya que si al menos fuese un cosplay los padres podrían explicar que se trata de una historia con unos personajes, seguramente más fácil de comprender.
La segunda vez que este chico se acercó fue con una chica cogida de la mano. Se que suena absurdo que volviera, pero yo tampoco entiendo porque lo hizo. Me dijo “Te presento a una de mis novias”. Yo miré a la chica y le pregunté “¿Estás de acuerdo con lo que acaba de decir?” Y vaya cosas, que inmediatamente la chica le suelta la mano y le dice que no diga eso y que no entiende porque lo ha dicho. Entonces el exhala y dice “Vaaaale, eres mi novia, ¿mejor así?”. Ella me miró como con miedo y le dijo que eso tampoco era verdad. Y yo le pregunté en que clase de concubinato se piensa que vive y que eso era una falta de respeto para las mujeres. La estaba tratando como una cosa, uno de los problemas más comunes en esta sociedad entre hombres y mujeres. Este chico no volvió a acercarse a mi durante el resto del evento, pero no podía callarme y tomar cartas en el asunto.
Me preocupan esas niñas pequeñas con carteles, que se dejan sobar sin darse cuenta por mas gente mala que buena. Me preocupan esos chicos que no son capaces de pensar en otra cosa que el sexo y en intentar ir más allá, con muchas a la vez. Los picaflor se hacen llamar. Y creo que aunque un abrazo sea algo maravilloso no todos deberían poder tener el poder de utilizar esa arma de doble filo sin licencia. Por tanto, ¿lo mejor sería la prohibición?. Pues si, igual que se ha hecho con las armas, tienes que pasar un test pasa poder llevar una. ¿Qué es esto de que puedan ir con un cartel que dice “¿hacemos yuri?”? Y delante miá vi que eran dos chicas besándose de ciertas maneras delante del chico que las parase. Yo me pregunto con estas cosas a donde vamos a llegar, dándole este contexto y ridiculizando la lucha por el respeto hacia las mujeres.
No querría que se pensara que me parece mal que dos chicas se besen, vamos, todo lo contrario. La mejor forma de definirme es recodar que mis ideales con los de una vida vegana, por tanto, respeto a todos los seres vivos y lo que más feliz me hace es proteger al indefenso, así que tengo que decir y hacer saber lo indefensas que estamos las chicas en estos eventos, y lo inconscientes que somos muchas cuando hacemos ciertas cosas, favoreciendo que sucedan estos hechos. Tenemos que ser realistas con la sociedad en la que vivimos, y no darles pie a que puedan pensar que tienen algún tipo de control o poder. Tenemos que denunciar cuando nos acosan y cuando no nos guste lo que hacen, decirlo y jamás callar. ¿Cuantas mujeres mueren al año a manos de sus parejas? ¿Que enseñanzas ven estos chicos y chicas en este evento?
Por otra parte, tendrían que plantearse si es beneficioso que relacionen este evento con estos carteles y con personas como Óscar, un chico de 18 años que el 19 de julio de 2016 repartió 40 abrazos en TLP Tenerife 2016: “y así aprovecho para coquetear con ellas”. Se encuentra en el último párrafo de Tenerife Lan Party, el gran campamento tecnológico del verano, publicado en El País.
Deseo de corazón que podamos reflexionar sobre la realidad de las personas y las intenciones. Por un mundo con mas respeto entre todos y un evento freak con política de espacio amistoso.

Santamarcanda.

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